¿Saben?, este año ha sido muy contradictorio. Pero también se debe a que es el final del camino de muchas situaciones que llevo varios años acarreando. Y como toda situación compleja de la vida no se puede terminar una temporada tormentosa sin sus pérdidas. Es la consecuencia del cambio y ya saben que no hay nada más constante en este universo que eso, el cambio.
Por un lado estoy viendo la luz al final del túnel de la depresión que empezó hace casi tres años y también he estado mejorando bastante mi salud física, y si bien lo primero no es consecuencia de lo segundo, me alegra comprobar que puedo alcanzar metas que hasta hace algún tiempo creía imposible. Lo que sí me ayudó a ir despejando la depresión fue mi amor por la retro informática. Tengo algunos proyectos pendientes con respecto a eso y me han mantenido ocupado en mis ratos libres y parafraseando a un youtuber que acertadamente dijo “si usted no está ocupado, usted está triste” y es completamente cierto.
También el dibujo me ha entretenido y es que aunque sigo en mi plan de “dibujar de práctica” tal como lo mencionaba en una entrada anterior, he encontrado más satisfacción al esbozar mis trazos a lo loco, y eso es algo que no sentía desde hace mucho.
¿Y qué ha sido lo malo?, ¿Cuáles han sido las consecuencias adversas?, Bueno, eso va en el apartado de relaciones interpersonales. Gente que tenía en buena estima e incluso amistades de hace más diez años que de pronto me dejaron de hablar por una nimiedad, lo cual ha sido decepcionante.
Si bien mi decepción con la gente lleva gestándose desde hace varios años, y hasta creo firmemente que es una consecuencia de madurar, estas situaciones me trastocaron mucho y en un principio me dieron tristeza. A día de hoy lo he ido superando porque a final de cuentas, si a ellos les importa un pepino, pues a mí debería de importarme eso y medio más.
No quisiera terminar esto con un mal sabor de boca. Hoy sé que me encuentro bien y que, como todo en la vida, estas situaciones se tienen que superar e ir hacia adelante. Si bien no soy muy efusivo, sí que me encuentro tranquilo y feliz a día de hoy. A veces me agobia el trabajo, pero bueno, es lo normal en estos tiempos, aún así siempre estaré tratando de ser cada día mejor y hoy más que nunca estoy consiente de que nada es para siempre.







